
Euforia desbordada en el valencianismo. Así es el fútbol. En cuatro días escasos el Valencia ha pasado de la depresión de la
Liga de Campeones, el revés sufrido ante el Chelsea fue muy duro debido a las esperanzas depositas en dicha competición aumentado además por el hecho de encajar un gol en el último minuto, a pensar que lograr el título de Liga todavía es posible. El meritorio triunfo del pasado domingo ante el Sevilla, un rival directo en la lucha por el torneo doméstico, ha significado que la ilusión vuelva a alumbrar el 105X70 del verde de Mestalla.
El Valencia vuelve a estar vivo, a contar en las apuestas. La Liga es un sueño, no una utopía. Las estadísticas favorables han vuelto a aparecer y a apoyar la teoría de la esperanza. En esta recta final de la competición, a falta de ocho partidos decisivos y con la tabla igual de comprimida que el camarote de los Marx, el Valencia ocupa la misma posición que el curso pasado pero cuenta a favor con que ahora se encuentra a nueve puntos menos del líder, Barça, que el año anterior.
Tras la disputa de las treinta primeras jornadas de Liga, el conjunto de Quique es cuarto en la clasificación e iguala con 53 puntos los guarismos del curso futbolístico 2005-2006, pero ahora se encuentra a seis puntos del equipo azulgrana al que le tiene ganada la
diferencia de goles. Ahora bien, por delante están el Barça -con 59 puntos-, el Sevilla -con 55- y el Madrid -con 54-, próximo rival de los valencianistas, el próximo sábado en el estadio Bernabéu. A ocho jornadas del final de la pasada campaña, el Barça ya tenía 68 puntos y le perseguían a larga distancia el Madrid (57), Osasuna (55) y el Valencia (53).
Tras un balance después de medir fuerzas con un rival de empaque como el Sevilla, el Valencia cuenta a favor con el hecho de que le ha recuperado el pulso a una competición que ya parecía perdida. Tras centrar todos los esfuerzos en la Liga de Campeones, el torneo continental por equipos era la verdadera ilusión de técnicos y jugadores, el campeonato doméstico había quedado un tanto descuidado. La victoria al Sevilla ha vuelto a reactivar la Liga y la ilusión de la hinchada por la remontada. Porque, en la campaña 2001-2002, en la que el Valencia de Rafa Benítez se proclamó campeón, se llevaba el mismo número de puntos (53).
Flojo balance pese al contragolpe
En contra, el Valencia cuenta con un negro dato en su casillero que no es otro que el de acumular ya nueve derrotas en la Liga mientras que el curso anterior sólo había sumado cinco partidos perdidos a estas mismas alturas de la competición. Esta circunstancia no se producía desde la campaña 99-00, la primera del argentino Héctor Cúper en el banquillo de Mestalla, en la que se alcanzó la final de la Liga de Campeones. El flojo rendimiento a domicilio, que hace pensar que el equipo de Quique está algo adocenado, parece contradecirse con el estilo de contragolpe que el técnico le ha imprimido al Valencia.